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»¿Por qué sufren?

  • ¿Por qué sufren?

    Susi y Yoyo, así como todos los elefantes en zoos, están sufriendo porque necesitan de instalaciones cuyas medidas son imposibles de asumir por ningún zoo. Ambas han nacido en libertad, lo que pone de manifiesto que la población de elefantes en cautividad no es sostenible: que una población de animales cautivos sea sostenible quiere decir que sus miembros han nacido en cautividad. Sin embargo, en el caso de los elefantes y tras más de 100 de vida de los zoos, se sigue recurriendo a animales nacidos en libertad en su hábitat natural para saciar los objetivos empresariales de estos recintos, que no quieren renunciar a exhibir elefantes para poder sumar un reclamo más para atraer público.

    Los elefantes en cautividad desarrollan diversas enfermedades que llegan a producirles la muerte (o problemas de salud irreversibles que se saldan aplicando la eutanasia al animal), entre ellas torciones de estómago, herpes virus, obesidad por falta de ejercicio, entre otras. Recordemos que recientemente, en febrero de 2008, se tuvo que aplicar la eutanasia a Alicia en el zoo de Barcelona por complicaciones en sus ya habituales problemas estomacales. Los mismos problemas gastrointestinales y estomacales que sufren Susi y prácticamente la totalidad de elefantes confinados en este tipo de instalaciones.

    En lo que atañe a su salud psíquica, debemos saber que los elefantes tienen sentido de la familia, de la muerte, de la amistad y de la lealtad. Su organización social es compleja y crean lazos afectivos que perduran con el correr de los años.


    Cuentan con un sentido de la empatía muy desarrollado, incluso más que el de la especie humana: nunca abandonan a un miembro del grupo que se encuentre en problemas, herido o enfermo; el grupo entero vela por el cuidado de los pequeños; tienen memoria, sentimientos de alegría, felicidad, sufrimiento, pena. También cuentan con rituales funerarios, saben organizar su grupo para ir en rescate de un compañero en problemas y necesitan de forma vital el vivir en sociedad con sus iguales.


    Su sociedad es matriarcal, y toda la manada sigue a la hembra líder que es quien encabeza sus peregrinaciones en busca de agua y alimentos; las hembras más jóvenes memorizan estos caminos que seguirán recorriendo cuando la líder muera y sea reemplazada por otra que cubrirá su papel.
    Saben lo que es un cadáver de su especie y parecen tratarlo con respeto cuando encuentran uno durante sus viajes; son capaces de reconocer y llorar por los restos mortales de alguno de sus familiares.

    Existen numerosos estudios científicos sobre elefantes en libertad y sobre elefantes en zoos; todos ellos llegan a la misma conclusión: estos animales no pueden vivir en zoos urbanos, no pueden vivir solos, no pueden pasar su vida confinados en unos escasos metros cuadrados y pisando constantemente suelos de cemento.


    El más reciente de estos estudios es el que han hecho científicos británicos y que se ha publicado en diciembre de 2008 en la revista Science; este artículo revela que los elefantes en zoos viven 40 años menos que los miembros de esta especie que lo hacen en libertad.

    A la luz de las evidencias científicas, es claro entonces el por qué del sufrimiento de Susi y Yoyo; pero tampoco hace falta ser un erudito para darse cuenta de que estas elefantas se encuentra verdaderamente mal. La observación que hemos hecho de Susi en el último año nos ha permitido comprobar que:

     

    Susi tiene comportamientos estereotipados: un movimiento estereotipado es aquel que se lleva a cabo de forma repetitiva y compulsiva sin ninguna finalidad. En el caso de los elefantes es típico el balanceo de la cabeza y la trompa, y una especie de "baile" que realizan alternando las patas al apoyarlas en el suelo. Este tipo de comportamientos los realizan los animales para combatir el estado de ansiedad.

     

    * Se ha visto a Susi comiendo sus propias heces: esto se llama coprofagia, y es un comportamiento que delata su estado de ansiedad, estrés y aburrimiento. Esta mismo comportamiento anormal se pudo observar en Alicia (tenéis un video de Alicia comiendo sus propias heces en la sección videos de esta misma web).

     

    * Trastornos intestinales: el aburrimiento que le hace comer sus propias heces, es el mismo que hace que las elefantas pidan comida insistentemente a los visitantes del zoo... simplemente porque no tienen ninguna otra cosa para hacer por la carencia total de cualquier programa de enriquecimiento ambiental, que en la jerga de los zoos es como se llama a darle a los animales algo para hacer. Es así como estas vegetarianas gigante comen embutidos, patatas fritas, bolsas de plástico, juguetes y todo lo que se le ponga al alcance de su trompa, lo que le causa un sinnúmero de trastornos gastrointestinales, una de las causas de muerte más frecuente en elefantes en zoos.

     

    * Los elefantes están dotados de una memoria prodigiosa, hecho contrastado en innumerables estudios científicos. Cuando se le aplicó la eutanasia a Alicia, Susi estaba presente presa de la impotencia de no poder ayudar a su matriarca; hoy sufre no sólo la soledad, sino también esperando a que le hagan exactamente lo mismo; este hecho es muy relevante tal como demuestran los estudios científicos realizados sobre Estrés Postraumático en elefantes. Según estos estudios, no sólo se sometió a Susi a la angustia de ver cómo moría su única compañera en el Zoo de Barcelona, sino que esto además es el detonante de  secuelas en su salud tanto psíquica como física. Según las expertas en salud psíquica y conservación de elefantes, G.A. Bradshaw y Lorin Lindner:

     

     “El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) es una condición que se describe como la ansiedad basada en las respuestas a los acontecimientos que amenazan la vida. Los Eventos o "Estresores" que subyacen en el desarrollo de TEPT incluyen amenazas de muerte, abuso físico, privaciones, tortura, aislamiento, reclusión forzada (cautiverio), o el ser testigos de la pérdida, la muerte o la amenaza de muerte a un ser querido. Todos los elefantes en cautiverio han experimentado la mayoría, si no todos, de estos eventos. A diferencia de las perturbaciones naturales que pueden experimentar los elefantes en la naturaleza, en cautiverio se desestima toda esperanza de escapar. Es importante destacar que a la mayoría de los elefantes en cautividad les falta la cohesión de las comunidades en las que vivirían si lo hicieran en libertad, cohesión social que les ayuda a hacer frente al trauma y a recuperarse de él. La mayoría de los elefantes en cautividad han sufrido no una, sino sucesivas experiencias de estrés traumático. Los síntomas observados en no pocas situaciones de elefantes en cautividad, como la estereotipia (bamboleo de cabeza, por ejemplo), el infanticidio, agresión y auto-mutilación, así como 'una conduct peligosa', pueden entenderse como la imagen del mayor de los traumas y trastornos psicobiológicos. La excepcional capacdad de memoria, como la que comparten elefantes y seres humanos, almacenan lamentablemente lo bueno y también lo malo."

     

    Y no ha sido sólo Susi testigo de esta situación; el día que sedaron a Alicia (la eutanasia se le aplicaría horas después) se comenzó con esta operación delante de los visitantes del Zoo. Precisamente ese día estaba programada la visita de unos niños de la Escola Caritat Serinyana de Cadaqués, quienes espantados, observaron cómo se le lanzaban dardos a Alicia y cómo Susi intentaba quitárselos.

    Hoy, el Zoo de Barcelona tiene un plan de futuro que incluye el añadir 6 elefantes más en este recinto. ¿De dónde van a sacar a estos 6 elefantes? ¿Otra vez se recurrirá a ejemplares nacidos en su medio natural?

     


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